7/5/15

+ Re-Poesía +

¿Un poeta que duerme en una silla?

Todos dicen que dormir en una silla es malo para la
espinaca.

Se marchita cuando te ve durmiendo así, con la cabeza caída a un lado como una flor rota, saliva en tu mentón, pelos por todos lados como el nido de un pájaro desorganizado.

El cuerpo verde luminoso pierde su color inmediatamente, y siente un dolor agudo en el alma hojita que vibra por sus vainas y endurece sus orillas.

Los poetas nunca se preocupan por sus vegetales. Razón por la que envejecen con las espinas torcidas y el borde de su salud mental mordida.


¿Un bailarín al borde del abismo?         

¿Has considerado cómo
se siente ser ingrávida
por un solo momento?

Nos dicen
“da la ilusión
de ser ingrávida,
tu cuerpo será un pedazo de
aire
vacío y lleno
a la vez”.

Pero no saben, y nunca sabrían
de la ingravidez verdadera.

Pero yo lo sabré.
Pedazos de mi alma
gruesa
esparcidos por el aire,
levantados,
en un baile infinito.


¿Un ataúd a fuerza centrífuga?

Cuando yo tenía solo cinco años, murió la fuerza centrífuga.
Me dijeron que la mataron en un accidente de carro,
que sus miembros quedaron tan deformados
que casi ni sabían lo que era.
“¿Una fuerza?”, dijo el capitán de la policía,
“¿cómo es que una fuerza se moriría?”

Los espectadores dijeron que oyeron una explosión profunda,
como el callo de una columna,
y crearon un ataúd especial sin preguntar,
con terciopelo rojo y oro rosado,
para la fuerza que nos junta.


¿Un comerciante en urnas y ataúdes?    

Frank no se queda quieto durante el embalsamamiento. Entiendo su deseo de escapar. ¿Qué  tipo de cuerpo muerto o vivo desea que su sangre sea reemplazada con conservantes?  ¿Y por qué? Los cuerpos embalsamados se empiezan a descomponer después de unas semanas.
Una vez pregunté a papá por qué se fomenta el embalsamamiento. Se quedó silencioso unos momentos. Dijo en voz baja, “dinero”. Aquí en los Estados Unidos, incluso enterrar a los muertos tiene que ver con robar a sus familiares lo más posible. En nuestra funeraria, tenemos miles de tipos distintos de ataúdes, con miles de funciones personalizables. Y siempre los familiares se sienten mal cuando pagan algo barato para sus seres queridos. Piensan que sus fantasmas les perseguirán.



+ Rompe +

El callo de la civilización

rompe               rompe
              rompe

La creación y la destrucción – gemelos siameses con ojos amarillos y trazos color carbón. 
El caos es un viajero sin casa,
casi sin nombre.

              rompe
rompe               rompe

Y se construye de nuevo
una casa de vidrio, con ventanas reflejantes, y piedras multi-colores en el camino.

¿En dónde encontraremos el equilibrio?

+ Neologismos +

Semizapato: Cuando tu zapato se divorcia de ti. Dice “¡basta de abuso!” y desaparece en la luz lavanda de la luna.

Braun: El sonido que hacen los pájaros cuando no saben en qué dirección volar.

Sústalo: Una especie de dinosaurio que creía en que los fantasmas crearon el mundo.

Trovidencia: Una colectiva de mujeres mágicas con el poder de encontrar luz en lo oscuro.

Cristondoti: Un método especial de preparar pan con queso y pedazos finos de salmón ahumado.  
               
Inframar: Una madera gruesa que se usa para construir ritmos fragmentados.                    

Altifolia: Un intento desesperado para subir a la parte más alta del árbol abedul.

Cubidumbre: El momento exactamente antes de despertar de una pesadilla violenta.


Egonist: Alguien que ha descubierto un método de traducir las canciones de los pájaros al griego.

6/5/15

Consejos

1.     Pensar
a.     Cierra los ojos. ¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes? Ya te estás preparando para escribir.

2.     Hacer
a.     ¡Basta de pensar! Ahora te toca producir.

3.     Publicar
a.     Es muy fácil convertirse un autor con trabajos publicados. Solo hay que abrir una cuenta en Twitter y empezar a publicar.

4.     Leer todo en voz alta
a.     ¿Por qué no? Siempre me ha gustado oír mi propia voz.

5.     Leer
a.     Aprendes de otros escritores

6.     Individuo
a.     Usa lo que aprendiste para ser creativo. Ser escritor es ser artista.

7.     La rima
a.     No siempre viene del sonido sino también del contenido. La oración anterior es un buen ejemplo.

8.     La Ficción
a.     No quiere decir que no sea verdad.

9.     Emoción
a.     No temas escribir con emoción. No temas dejar que la emoción escriba algunas de tus frases.

10.  No sigas ningún consejo de otro escritor
a.     Mucho menos los míos…

3/5/15

Querido miércoles 4 de junio de 2014 [21]

Franco nunca creyó en Dios. Nunca creyó en la inocencia de las personas o en su generosidad o en su bondad.   Él no entendía cuál era el sentido de confiar en los otros. Lo que sí entendía a pesar de todo era el sabor de la sangre que él saboreaba. La sangre en su boca se mezclaba con el agua de la lluvia y su propio sudor. Esa mezcla dulcemente repugnante le hizo recordar a su primera esposa, Jen.   La muerte de Jen tenía ese mismo sabor. Esa sangre que se salía de la cabeza de Franco y entraba por su boca, reentraba a su propio cuerpo. Era un ciclo eterno que amenazaba con romperse cuando se rindiera.   Franco también entendía que probablemente iba a morir en un instante cuando cayera al precipicio, que se iría junto a su hijo Tomo al infierno. Porque todos los pecadores van directamente al infierno, ¿no?   Cuando ya no pudo más, Franco se soltó y su cuerpo empezó a prepararse para el impacto. Pero no hubo impacto, no. Kinos, con sus brazos enormes de metal, lo sostuvo con la tremenda fuerza que aún tenía y lanzó a Franco de vuelta a la azotea, fuera de peligro.   Después de haber sido envenenado, Kinos aún conservaba suficiente energía como para haber saltado desde el otro edificio y rescatar ahora a Franco. Y Franco bien sabía que le tendría que devolver el favor a Kinos. Pero en ese momento no pudo decir nada; apenas podía respirar sin ahogarse en su propia sangre.   Kinos se arrodilló y habló sobre lugares y paisajes que Franco nunca podría ver ni creer. Franco supuso que aquel androide de piel pálida le estaba hablando sobre el paraíso. Le hablaba de un paraíso sin límites, hermoso y a punto de quedar olvidado en el tiempo.   Franco deseó ir al paraíso del que Kinos le hablaba, ansió visitar ese mundo de las memorias digitales de un androide.  De pronto, Kinos pareció hacerle un gesto de despedida y enmudeció. Se reclinó apenas contra la pared y falleció.  La bendita paloma blanca que Kinos había sostenido por todos estos días finalmente se soltó y empezó a volar hacia su libertad.   Voló hacia arriba, hacia otro lugar al que Franco nunca podría ir.  Entendió que hoy no podría ir a ningún lugar. No pudo ir al infierno con Tomo, ni al paraíso con Kinos, ni al cielo con un estúpido pájaro sin color. Para Franco, esto sería el limbo. Ya nunca escaparía de este lugar. Sonrió. Con una sonrisa de androide. O de loco. Franco también se reclinó contra la pared. El último de los humanos iba a morir en un limbo. Estupendo.

 



Franco nunca creyó en Dios. Nunca creyó en la inocencia de las personas o en su generosidad o en su bondad. 

Él no entendía cuál era el sentido de confiar en los otros. Lo que sí entendía a pesar de todo era el sabor de la sangre que él saboreaba. La sangre en su boca se mezclaba con el agua de la lluvia y su propio sudor. Esa mezcla dulcemente repugnante le hizo recordar a su primera esposa, Jen. 

La muerte de Jen tenía ese mismo sabor. Esa sangre que se salía de la cabeza de Franco y entraba por su boca, reentraba a su propio cuerpo. Era un ciclo eterno que amenazaba con romperse cuando se rindiera. 

Franco también entendía que probablemente iba a morir en un instante cuando cayera al precipicio, que se iría junto a su hijo Tomo al infierno. Porque todos los pecadores van directamente al infierno, ¿no? 

Cuando ya no pudo más, Franco se soltó y su cuerpo empezó a prepararse para el impacto. Pero no hubo impacto, no. Kinos, con sus brazos enormes de metal, lo sostuvo con la tremenda fuerza que aún tenía y lanzó a Franco de vuelta a la azotea, fuera de peligro. 

Después de haber sido envenenado, Kinos aún conservaba suficiente energía como para haber saltado desde el otro edificio y rescatar ahora a Franco. Y Franco bien sabía que le tendría que devolver el favor a Kinos. Pero en ese momento no pudo decir nada; apenas podía respirar sin ahogarse en su propia sangre. 

Kinos se arrodilló y habló sobre lugares y paisajes que Franco nunca podría ver ni creer. Franco supuso que aquel androide de piel pálida le estaba hablando sobre el paraíso. Le hablaba de un paraíso sin límites, hermoso y a punto de quedar olvidado en el tiempo.


Franco deseó ir al paraíso del que Kinos le hablaba, ansió visitar ese mundo de las memorias digitales de un androide.

De pronto, Kinos pareció hacerle un gesto de despedida y enmudeció. Se reclinó apenas contra la pared y falleció.

La bendita paloma blanca que Kinos había sostenido por todos estos días finalmente se soltó y empezó a volar hacia su libertad. 
Voló hacia arriba, hacia otro lugar al que Franco nunca podría ir.

Entendió que hoy no podría ir a ningún lugar. No pudo ir al infierno con Tomo, ni al paraíso con Kinos, ni al cielo con un estúpido pájaro sin color. Para Franco, esto sería el limbo. Ya nunca escaparía de este lugar. Sonrió. Con una sonrisa de androide. O de loco. Franco también se reclinó contra la pared. El último de los humanos iba a morir en un limbo. Estupendo.